Jardines Reales

Jardín rocoso y Mirador

Proyectada por Piermarini a finales del siglo XVIII, la gruta-templete presentaba una elaborada fachada arquitectónica y una terraza-mirador con balaustrada, que ofrecía un escenográfico panorama hacia el paseo arbolado que se extendía hacia el este a lo largo de la fachada norte del palacio, hasta el Lambro. Un par de pinturas de Martin Knoller, una de las cuales está dedicada, precisamente, a la fachada de la gruta-templete con la cascada, es un valioso testimonio de la composición originaria de esta estructura, que con posterioridad se despojó de su revestimiento lapídeo.