Parque de Monza

La historia del Parque

El Parque de Monza se fundó el 14 de septiembre de 1805 por voluntad del Emperador Napoleón con el fin de hacer de él una finca agrícola modelo y una reserva de caza. Su construcción comenzó en 1806 por orden del virrey Eugenio di Beauharnais, en los terrenos al norte de la Villa y de los Jardines Reales que ya en 1777 había encargado María Teresa de Austria.

Dentro del recinto amurallado se incluyeron campos agrícolas, caminos, granjas, villas y jardines que ya existían y que desde aquel momento formaban parte del complejo, constituyendo casi un compendio del territorio agrícola lombardo.
El significado de esta operación tenía principalmente matices políticos: efectivamente, la construcción de un parque como Versalles despertó malestar entre la población local, mientras que el Parque de Monza, gestionado como finca agrícola, con sus invernaderos botánicos, sus huertos y sus frutales, en parte estuvo justificado.

La estructuración de un territorio tan extenso, agrícola y forestal, con la adaptación y transformación de sus granjas y las importantes arquitecturas de las villas ya existentes dentro del territorio del Parque, la construcción y reorganización de amplias avenidas rectilíneas arboladas, el modelado del terreno y la adaptación del sistema hídrico a las nuevas necesidades del Parque, dieron vida a un Parque sin precedentes, que todavía hoy es el único de este tipo.

En la última década, a raíz de algunas operaciones de protección y mantenimiento de la pista del autódromo, la Región de Lombardía, en colaboración con los Ayuntamientos interesados, el Parque del Valle del Lambro y la Dirección General de Monumentos de Milán, puso a punto y financió un programa trienal de operaciones extraordinarias para reciclar el Parque y las estructuras que contenía, que, entre otras cosas, incluye el saneamiento de los bosques, la restauración de las villas y de las granjas históricas y la mejora del aprovechamiento y disfrute del Parque.