Villa Reale

La historia de la Villa Real

El encargo para la construcción de la Villa Real, que se otorgó en 1777 al arquitecto imperial Giuseppe Piermarini, se terminó en apenas tres años y fue utilizada por el archiduque como residencia de campo privada, hasta que llegaron los ejércitos napoleónicos en 1796.
La Villa formaba parte de un proyecto de reformas más amplio, ideadas por Fernando, reformas que, además de dirigirse a la vida político-administrativa, estaban también relacionadas con la renovación de los espacios. La base del nuevo planteamiento fue la creación de un “sistema de palacios reales”.
La cercanía a la capital, la peculiaridad del territorio, caracterizado por viejas terrazas aluviales y la abundante y noble vegetación fueron los elementos que llevaron a elegir Monza como sede de los veraneos reales.

Con la coronación de Napoleón en 1805, la Villa se convirtió en residencia de su hijastro Eugenio de Beauharnais. La caída de Napoleón supuso la devolución de la Villa Real a los austriacos, que la dejaron durante unos años en un estado de relativo abandono, hasta que en 1818 pasó a la posesión del virrey de Lombardía-Véneto Giuseppe Ranieri.
En 1848 el palacio fue ocupado por los militares de Radetzky, y entre 1857 y 1859 volvió a ser la sede de una corte suntuosa durante la breve estancia en Monza del último representante de la Casa de Austria, Maximiliano I de Habsburgo, hermano de Francisco José.
Cuando Lombardía-Véneto fue anexionado al Estado de Piamonte, la historia de la Villa terminó cruzándose inevitablemente con el destino de los Saboya, convirtiéndose en la residencia privilegiada de Humberto I y volviendo de esta manera a desempeñar su función originaria de residencia de verano. El soberano encargó la dirección al arquitecto Majnoni para decorarla, restaurarla y mejorarla según el gusto de la época. Por lo tanto, en aquellos años la Villa sufrió una transformación radical de muchas de sus partes.
En 1900 Humberto fue asesinado precisamente en Monza por Gaetano Bresci; después de este funesto evento, el nuevo rey Víctor Manuel III ya no quiso utilizar la Villa Real; la cerró e hizo trasladar gran parte de su mobiliario y decoración al Quirinal.

En 2003 comenzaron las obras de restauración conservativa de las nueve salas de representación de la primera planta noble, que terminaron en 2007 con su apertura extraordinaria al público. 
El 30 de julio de 2008 se firmó un acuerdo estratégico para la Villa Real y el Parque de Monza. 
El objeto del acuerdo es la restauración y valorización cultural de la Villa Real y del Parque de Monza, y decide destinar todo el complejo monumental a fines culturales y de alta representación institucional, en vista de los eventos relacionados con la Expo 2015. La terminación de las obras se concluyó con una ceremonia pública el 26 de junio de 2014.